El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado representa la actividad económica con mayor valor agregado dentro del marco extendido de las cuentas nacionales, lo que evidencia la importancia de estas labores para la economía costarricense, según el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
En 2022, el valor agregado de estos servicios para el hogar ascendió a ¢9,8 billones (millones de millones), equivalente al 21,4% del producto interno bruto (PIB) del país.
Además, durante ese mismo año, la producción de estos servicios alcanzó ¢14,3 billones, de acuerdo con el BCCR. Bajo el marco extendido de las cuentas nacionales, esta cifra ubica al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado como la segunda actividad con mayor producción del país, solo por detrás de la industria manufacturera.
Los datos fueron divulgados este miércoles como parte de la Cuenta Extendida del Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado correspondiente a 2022. Este ejercicio amplía el análisis al integrar el aporte económico de las labores no remuneradas de los hogares con las cuentas nacionales e incorporar indicadores de producción, uso de bienes y servicios y valor agregado.
Aunque la publicación se realizó en 2026, las estimaciones corresponden a 2022 porque utilizan como principal fuente la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), que se levanta cada cinco años y cuya edición más reciente es la de ese año. El BCCR precisó que la valoración económica de este trabajo se publicó en 2024 y que ahora presenta la Cuenta Extendida, elaborada conforme a las recomendaciones de la actualización del Sistema de Cuentas Nacionales 2025.
El Banco Central explicó que la Cuenta Extendida del Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado constituye una extensión del marco central de las cuentas nacionales y permite cuantificar el valor económico de estos servicios, que no se registran en las cuentas nacionales tradicionales.
La preparación de alimentos lidera los servicios no remunerados
Al analizar los tipos de servicios, la mayor participación en la producción corresponde a la preparación de alimentos, con un 47,2%. En segundo lugar se ubican la limpieza, el mantenimiento de bienes y la administración del hogar, con un 25,7%.
El BCCR también señaló que, en términos de valor agregado bruto, los servicios relacionados con la limpieza, la organización y la administración del hogar representaron la mayor proporción dentro del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, con una participación del 32%.
Por otro lado, la preparación de alimentos fue la actividad que más insumos demandó para su producción, al concentrar el 83,3% del consumo intermedio asociado a estas labores. Además, el gasto vinculado con el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado representó el 36,8% del consumo total de los hogares.
Finalmente, el 69% de la producción del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado correspondió al valor agregado bruto, que refleja principalmente el aporte del trabajo realizado por los miembros de los hogares. El 31% restante correspondió al consumo intermedio, es decir, a los bienes y servicios necesarios para realizar estas actividades.
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Según el Banco Central, esta es la segunda actividad con mayor producción en el país, por debajo de la industria manufacturera únicamente
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El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado representa la actividad económica con mayor valor agregado dentro del marco extendido de las cuentas nacionales, lo que evidencia la importancia de estas labores para la economía costarricense, según el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
En 2022, el valor agregado de estos servicios para el hogar ascendió a ¢9,8 billones (millones de millones), equivalente al 21,4% del producto interno bruto (PIB) del país.
Además, durante ese mismo año, la producción de estos servicios alcanzó ¢14,3 billones, de acuerdo con el BCCR. Bajo el marco extendido de las cuentas nacionales, esta cifra ubica al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado como la segunda actividad con mayor producción del país, solo por detrás de la industria manufacturera.
Los datos fueron divulgados este miércoles como parte de la Cuenta Extendida del Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado correspondiente a 2022. Este ejercicio amplía el análisis al integrar el aporte económico de las labores no remuneradas de los hogares con las cuentas nacionales e incorporar indicadores de producción, uso de bienes y servicios y valor agregado.
Aunque la publicación se realizó en 2026, las estimaciones corresponden a 2022 porque utilizan como principal fuente la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), que se levanta cada cinco años y cuya edición más reciente es la de ese año. El BCCR precisó que la valoración económica de este trabajo se publicó en 2024 y que ahora presenta la Cuenta Extendida, elaborada conforme a las recomendaciones de la actualización del Sistema de Cuentas Nacionales 2025.
El Banco Central explicó que la Cuenta Extendida del Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado constituye una extensión del marco central de las cuentas nacionales y permite cuantificar el valor económico de estos servicios, que no se registran en las cuentas nacionales tradicionales.
La preparación de alimentos lidera los servicios no remunerados
Al analizar los tipos de servicios, la mayor participación en la producción corresponde a la preparación de alimentos, con un 47,2%. En segundo lugar se ubican la limpieza, el mantenimiento de bienes y la administración del hogar, con un 25,7%.
El BCCR también señaló que, en términos de valor agregado bruto, los servicios relacionados con la limpieza, la organización y la administración del hogar representaron la mayor proporción dentro del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, con una participación del 32%.
Por otro lado, la preparación de alimentos fue la actividad que más insumos demandó para su producción, al concentrar el 83,3% del consumo intermedio asociado a estas labores. Además, el gasto vinculado con el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado representó el 36,8% del consumo total de los hogares.
Finalmente, el 69% de la producción del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado correspondió al valor agregado bruto, que refleja principalmente el aporte del trabajo realizado por los miembros de los hogares. El 31% restante correspondió al consumo intermedio, es decir, a los bienes y servicios necesarios para realizar estas actividades.
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