Agradecido. Ese es el sentimiento que en estos momentos más define a Andrés Hurtado, el murciano de Puebla de Soto que, a principios de este mes, se convertía en el protagonista de una de las historias más sorprendentes del año: devolver un cuadro de Sorolla, valorado en 150.000 euros, a su legítimo dueño, después de que éste se lo olvidara tirado en una calle de Sevilla.
Semanas más tarde de su heroica actuación, Andrés confirma que se ha gastado el dinero en dos regalos para su madre y en un pequeño viaje a Asturias, aunque aún conserva una pequeña cantidad.
Agradecido. Ese es el sentimiento que en estos momentos más define a Andrés Hurtado, el murciano de Puebla de Soto que, a principios de este mes, se convertía en el protagonista de una de las historias más sorprendentes del año: devolver un cuadro de Sorolla, valorado en 150.000 euros, a su legítimo dueño, después de que éste se lo olvidara tirado en una calle de Sevilla.
Ahora, pasadas dos semanas, Andrés confirma en una conversación con EL MUNDO que ha recibido como recompensa un bizum de 1.000 euros por parte del propietario. Una cantidad por la que se muestra satisfecho y que, dice, ya se ha gastado en un vestido y dos pares de zapatos para su madre y en un pequeño viaje a Asturias. Aun así, asegura, todavía conserva una pequeña cantidad.
«El jueves de la semana pasada, viendo que el dueño no daba señales de vida, le envié un mensaje preguntando si habían recibido ya el cuadro. Él me contestó que sí y que estaban pensando en dame ‘algo’, un «regalito, y me preguntaron qué prefería dinero en efectivo u otra cosa. Yo les respondí que, por mi situación, el efectivo me venía mucho mejor y que, lo que ellos tuvieran a bien, yo estaría agradecido», relata Andrés.
En un principio, según apunta Andrés, ambos estudiaron la idea de verse en persona en Sevilla, pero el propietario prefirió «zanjar el asunto cuanto antes» sin descartar la idea de conocerse en un futuro. Fue al día siguiente cuando recibió 1.000 euros en su cuenta.
Además, relata que el propietario proviene de una familia «normal», con tres hijos y que el cuadro procede de una herencia de su abuelo, a quien Sorolla le habría regalado la pintura.
«Yo no le pedí nada en ningún momento, fue el hombre el que me lo dijo. Si te dan algo, te viene bien porque a nadie le amarga un dulce, pero, en esa situación y con tres niños, no tengo valor para que a sus hijos les prive de un capricho durante el verano», detalla Andrés.
Aunque asegura no estar muy convencido de las explicaciones que el dueño le ofreció por WhatsApp, Andrés recalca su agradecimiento por la cantidad recibida y asegura que, gracias a esta historia, le han contratado para realizar más bolos.
«Yo soy transformista, Lola Montiel es mi nombre artístico, y esto ha permitido que la gente me conozca más. Me llamaron para ir a actuar al Orgullo de Bédar (Almería), pero con los incendios se tuvo que suspender y se va a hacer el 8 de agosto», explica. «Con esas cosillas, voy sobreviviendo», sentencia Andrés, quien lleva tres años en paro después de haber sido despedido de su trabajo.
Sobre cómo ha vivido con su familia todo lo que ha sucedido, Andrés relata que su madre le dijo que «había hecho lo que había hacer» y que se ha visto sorprendido por la cantidad de medios de comunicación que han dado a conocer su historia. «¡He salido hasta en la BBC!», exclama.
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