Su whatsapp lo dejaba claro, ella también había sucumbido al hechizo. «Chicas, estoy súper a tope con Dua Lipa. (Lo sé, tarde, pero me encanta). Ha sustituido a Susanna Griso. Si hay concierto, vayamos!». Dua Lipa es la nueva musa de mi amiga, nuestra nueva musa. Es la famosa a la que queremos parecernos. Y eso dice mucho de lo que anhelamos y rechazamos del mundo de hoy.
La cantante británica encarna una nueva forma de éxito. Ya no admiramos a las estrellas inalcanzables ni a los ídolos al borde del abismo, sino a quienes viven como nos gustaría vivir
Su whatsapp lo dejaba claro, ella también había sucumbido al hechizo. «Chicas, estoy súper a tope con Dua Lipa. (Lo sé, tarde, pero me encanta). Ha sustituido a Susanna Griso. Si hay concierto, vayamos!». Dua Lipa es la nueva musa de mi amiga, nuestra nueva musa. Es la famosa a la que queremos parecernos. Y eso dice mucho de lo que anhelamos y rechazamos del mundo de hoy.
La luna de miel de Dua Lipa y Callum Turner en Italia sabe a glamour añejo –Elizabeth Taylor y Richard Burton retozando al sol, Jackie O. paseando por Capri…-, pero también a placer liviano, a rebeldía ante la grandilocuencia.
Ya no admiramos a estrellas inalcanzables, sino a quienes viven como nos gustaría hacerlo. Frente a los viajes exóticos y el postureo, el goce de un flotador en el Mediterráneo, un helado en la tumbona, un libro en la cama.
«Es la que mejor gasta su dinero. Siempre viajando, de fiesta y comiendo rico», me decía otra amiga. La cantante británica transmite joie de vivre. Se divierte, bebe, fuma… Con la despreocupación de quien sabe disfrutar, con la ligereza de quien no caerá en el exceso. Ya no queremos ídolos al borde del abismo.
Pero no solo envidiamos la frivolidad. Porque necesitamos respuestas, porque queremos compartir libros con las amigas. ¡Dua Lipa también lee! «¿Sabes que conoció a su novio en un café porque estaban leyendo el mismo libro (Fortuna, de Hernán Díaz)?». Hace poco conté esta historia entusiasmada, como si fuera la de mi mejor amiga.
La anécdota no solo muestra que una puede amar a la vez lo mundano y lo profundo: también nos da esperanza en tiempos de desencanto sentimental. Callum Turner es un «novio golden retriever«, leí en un diario británico. Leal, cariñoso, entusiasta. Tan adorable como un perrito de anuncio.
Obviamente, podemos preguntarnos hasta qué punto esa espontaneidad es real. «Dua Lipa se abrió paso en la élite del pop porque representaba una estrella cercana y carente de afectación«, escribe Hans Laguna en el ensayo Yo siendo yo. Hoy -sostiene- a las estrellas pop no les basta con cantar: se les exige ser auténticas, así que «llevan a cabo una gran función teatral para convencernos de que son fieles a sí mismas».
Sé que podría ser solo un personaje. Pero incluso entonces sería una ficción inspiradora. Además, para qué engañarnos: también envidio su culo. Porque una puede querer divertirse, leer y tener cuerpazo. Porque una puede quererlo todo.
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