Sylvester Stallone se ha sincerado sobre su vida personal y profesional en el videopodcast Tg1 Talks, publicado en YouTube, con motivo del próximo estreno de la cuarta temporada de la serie Tulsa King, en Paramount+. La estrella de Hollywood, mundialmente conocida por sus papeles en las sagas Rocky y Rambo, ha repasado tanto el éxito como las dificultades y el precio que hay que pagar por la fama.
El actor recuerda en sus nuevas memorias, The Steps, cómo fue su paso por una prisión de Nueva York a principios de los 70: «Fue una auténtica casa de los horrores»
Sylvester Stallone se ha sincerado sobre su vida personal y profesional en el videopodcast Tg1 Talks, publicado en YouTube, con motivo del próximo estreno de la cuarta temporada de la serie Tulsa King, en Paramount+. La estrella de Hollywood, mundialmente conocida por sus papeles en las sagas Rocky y Rambo, ha repasado tanto el éxito como las dificultades y el precio que hay que pagar por la fama.
«La vida, hasta aproximadamente los 45 años, consiste en sumar; después, se trata de restar«, reflexiona el actor. Stallone considera que los hombres, más que las mujeres, tienden a guardarse sus emociones y creen que pueden enfrentarse al mundo gracias a su cuerpo y sus músculos. «Pero todo eso se derrumba y la salud se deteriora si no afrontas la realidad», advierte.
Al hablar de sus personajes más emblemáticos, el intérprete también ha revelado cuáles son sus películas favoritas de la saga que lo convirtió en una estrella. «Mis favoritas son Rocky, Rocky II y la última, Rocky Balboa», afirma. Además, asegura que está negociando la posibilidad de revisar Rocky V para darle el enfoque que, a su juicio, debería haber tenido desde el principio.
En cuanto a las secuelas de Rambo, Stallone reconoce que, si pudiera volver atrás, introduciría algunos cambios. «Añadiría más intensidad emocional y más corazón, y reduciría la acción poco realista», explica.
Uno de los momentos más personales de la entrevista llega cuando recuerda su infancia difícil y la relación con sus padres, originarios de Gioia del Colle, en la región italiana de Apulia. El actor admite que la paternidad le ha ayudado a reconciliarse con su pasado y a comprender mejor a sus progenitores.
«Al convertirme en padre, aprendí a perdonarlos. Hay que hacerlo si no quieres que te quede un peso en el corazón», señala. Sin embargo, hay una ausencia que todavía recuerda especialmente: sus padres no estuvieron a su lado cuando ganó el Oscar. «No vinieron cuando gané el Oscar y me acuerdo de ello todos los años», confiesa.
Además, el actor recibió una llamada de atención que, según recuerda ahora, cambió su forma de afrontar la vida. Tal y como ha contado en sus nuevas memorias, The Steps, Stallone fue detenido a principios de los años 70, cuando trabajaba en una tienda de alimentación de Nueva York, y terminó encarcelado durante una semana y media.
El incidente comenzó cuando tuvo que comunicar a un empleado de una empresa de recogida de residuos que el establecimiento iba a contratar a otro proveedor. Según relata en el libro, el hombre «se acercó y me dio un fuerte empujón contra el mostrador», antes de amenazarlo con darle una paliza.
El intérprete de Rocky reaccionó cogiendo un ablandador de carne y un cuchillo de pescado. La Policía intervino antes de que la situación fuera a más, pero acabó arrestando al futuro actor por amenazar a un hombre «desarmado» con dos armas potencialmente mortales.
Mientras el otro implicado quedó en libertad, Stallone fue trasladado a la prisión neoyorquina Manhattan House of Detention, conocida popularmente como «The Tombs» (Las Tumbas). «Era un lugar mugriento, violento y abarrotado. Una auténtica casa de los horrores. También me resultaba muy familiar», escribió en sus memorias.
El actor explicó que aquella situación le recordó una experiencia que había vivido durante su adolescencia. «Había pasado una semana en un lugar muy parecido, aunque peor, porque allí no había policías, leyes ni jueces», recordó.
En la cárcel de Manhattan compartió celda con al menos 15 hombres, pese a que el espacio probablemente estaba diseñado para seis personas. Tras permanecer allí una semana y media, recuperó la libertad y abandonó inmediatamente su trabajo en la tienda.
«Fue una llamada de atención. La idea de volver a quedarme sin libertad fue un incentivo para mantenerme alejado de los problemas para siempre», reflexionó Stallone.
Cuatro años después, en 1976, su vida dio un giro radical. Con 30 años, se convirtió en una estrella mundial gracias al estreno de Rocky, la película que lanzó su carrera y lo consolidó como uno de los grandes nombres del cine de acción.
La experiencia en prisión no es el único episodio traumático que Stallone ha recordado recientemente. En una entrevista con The New York Times, el actor habló también de su estancia en un centro psiquiátrico durante la adolescencia, donde asegura que sufrió una agresión que le hizo pensar que nadie conseguiría doblegar su voluntad.
Según explicó, los adolescentes del centro Devereux Manor High School, en Pensilvania, podían ser enviados como castigo a un lugar conocido como Park Lodge o «Snake Pit» (el pozo de las serpientes) cuando incumplían las normas. Stallone afirmó que permaneció allí durante un par de semanas.
«En mi grupo de edad, si te escapabas para ver a una chica o hacer cualquier otra cosa, te castigaban llevándote a un lugar llamado Park Lodge o el pozo de las serpientes», relató.
Desde fuera, el edificio parecía «una gran casa antigua de estilo Tudor de los años 20», pero el interior era muy diferente. «Entrabas y te encontrabas en el corazón de la locura», describió.
El actor recordó escenas que, según su testimonio, todavía le impresionan: «El olor, la suciedad, gente corriendo desnuda, arañando, con las manos atadas y babeando. Eso era lo que creían que te convencería de no volver a romper las reglas».
Stallone también aseguró que fue atacado por otro interno durante su estancia. El joven, al que identificó como Jay Bird, era corpulento, iba siempre desnudo y tenía los dientes en mal estado, según su descripción. El apodo, explicó, hacía referencia a que estaba constantemente desnudo.
El actor contó que se encontraba en el baño, de camino al comedor, cuando el joven se abalanzó sobre él, le agarró por el cuello y le metió las manos en los pantalones para agarrarle la entrepierna.
Dos vigilantes intervinieron entonces y, según Stallone, golpearon brutalmente al agresor. «Le pregunté qué demonios le pasaba. Me respondieron: ‘Estás en un manicomio, chico. No le pasa nada. Está loco’«, recordó.
Pese a la dureza de lo vivido, Stallone aseguró que aquella experiencia también reforzó su determinación. «Fue una locura, pero para mí también fue una de las mejores cosas que me han pasado. Pensé: ‘Sé que van a intentar doblegarme'», explicó.
Un portavoz de Devereux Advanced Behavioral Health declaró a The New York Times que la institución respetaba el «derecho a contar su historia a su manera» y lamentaba cualquier trauma que recordara haber sufrido. La organización no respondió directamente a las acusaciones del actor.
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