<p>Si hubo una sorpresa en unos Bafta que parecían más que predestinados a seguir elevando a los altares a <i><strong>Una batalla tras otra</strong></i>, y que en el plano nacional dejaron sin premio a <i><strong>Sirat</strong></i>, fue un joven actor británico de ascendencia vasca, inesperado ganador del Bafta a mejor actor imponiéndose a los dos favoritos: <strong>Timothée Chalamet</strong> y <strong>Leonardo DiCaprio</strong>. ¿Quién es ese tal <strong>Robert Aramayo</strong>, que, además, consiguió gesta doble al alzarse también con la máscara a mejor estrella revelación?</p>
Se dio a conocer como versión joven de Ned Stark en Juego de Tronos, se consagró internacionalmente en El señor de los anillos: los anillos de poder y este domingo confirmó su puesto de pleno derecho en el firmamento del cine británico
Si hubo una sorpresa en unos Bafta que parecían más que predestinados a seguir elevando a los altares a Una batalla tras otra, y que en el plano nacional dejaron sin premio a Sirat, fue un joven actor británico de ascendencia vasca, inesperado ganador del Bafta a mejor actor imponiéndose a los dos favoritos: Timothée Chalamet y Leonardo DiCaprio. ¿Quién es ese tal Robert Aramayo, que, además, consiguió gesta doble al alzarse también con la máscara a mejor estrella revelación?
Una de las grandes promesas del cine británico, Robert Aramayo interpreta en Incontrolable a un joven con síndrome de Tourette, un trastorno neuropsiquiátrico crónico y genético caracterizado por la aparición de tics motores y vocales involuntarios, rápidos y repetitivos, en un filme ambientado en los años 80.
Cuando Kerry Washington abrió el sobre y pronunció el nombre de Robert Aramayo como mejor actor, el Royal Festival Hall se quedó en silencio durante unos segundos. Minutos antes, el actor ya había subido al escenario para recoger el premio a estrella revelación, un galardón que votaba el público. «No puedo creer que esté aquí, mirando a actores como Leonardo DiCaprio y Timothée Chalamet y, aun así, ser yo el que está de pie en este escenario», dijo visiblemente emocionado al subir al escenario.
Con la voz temblorosa, dio las gracias a Kirk Jones, director y guionista de Incontrolable, y se refirió de forma especial a Ethan Hawke, a quien se enfrentaba en la categoría y que, dijo, cambió su futuro con una charla en su escuela de interpretación. «Escucharlo entonces nos marcó a todos. Compartir esta noche contigo es simplemente increíble», dijo entre lágrimas.
Robert Aramayo (Hull, 1992) se ha consolidado en la última década como uno de los rostros más reconocibles de la nueva generación de intérpretes formados en la tradición escénica británica. Graduado en la prestigiosa Juilliard School de Nueva York, Aramayo dio el salto a la industria con una combinación de técnica teatral y contención expresiva que pronto llamó la atención de productores y directores en ambos lados del Atlántico.
Su primera gran ventana internacional llegó con Juego de tronos, donde encarnó al joven Ned Stark en varios flashbacks de la sexta temporada. Aunque su presencia fue breve, su interpretación aportó matices al linaje trágico de la casa Stark y lo situó en el radar de la maquinaria audiovisual global, demostrando que podía asumir el peso simbólico de un personaje ya icónico para millones de espectadores.
Tras ese debut de alto perfil, Aramayo fue construyendo una filmografía diversa que incluyó títulos como Animales nocturnos, el thriller psicológico de Tom Ford, y la miniserie de Netflix Detrás de sus ojos, donde mostró un registro más contemporáneo y ambiguo. Estos trabajos consolidaron su versatilidad: del drama elegante y estilizado al suspense doméstico con giros inesperados.
El verdadero punto de inflexión llegó en 2022 con El señor de los anillos: los anillos de poder, la ambiciosa producción de Amazon ambientada en la Segunda Edad de la Tierra Media. Aramayo asumió el desafío de interpretar a un joven Elrond, un personaje cargado de herencia literaria y cinematográfica tras la saga dirigida por Peter Jackson. Su versión, más política y vulnerable, apostó por explorar los dilemas morales y diplomáticos del elfo en formación, alejándose de la solemnidad madura asociada al personaje en el imaginario popular.
Con una carrera en expansión, más después del doble galardón de este domingo, Robert Aramayo encarna el perfil de actor británico capaz de transitar entre grandes franquicias y proyectos de menor escala sin perder consistencia interpretativa. Su trayectoria, todavía temprana, apunta a una consolidación sostenida en el panorama internacional, apoyada en una formación sólida y en la elección estratégica de papeles que equilibran visibilidad mediática y exigencia dramática.
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