Guardar bitcoins de forma segura tiene inconvenientes que no suelen presentarse con el dinero convencional. No hay un banco al que llamar si algo sale mal en una transacción, por ejemplo, ni depósitos asegurados por la autoridad de un país. El dinero pertenece a quien tenga la clave secreta que lo controla, y por eso muchos inversores utilizan un pequeño dispositivo conocido como «cartera fría», parecido a una calculadora o a una memoria USB, que genera y guarda esas claves sin conectarse nunca a Internet. La teoría es que si la clave jamás sale del dispositivo, nadie puede robarla desde fuera.
Un fallo oculto durante cinco años en los dispositivos Coldcard, uno de los más recomendados para guardar bitcoins, ha permitido a los ladrones adivinar las claves de sus víctimas. La amenaza sigue activa
Guardar bitcoins de forma segura tiene inconvenientes que no suelen presentarse con el dinero convencional. No hay un banco al que llamar si algo sale mal en una transacción, por ejemplo, ni depósitos asegurados por la autoridad de un país. El dinero pertenece a quien tenga la clave secreta que lo controla, y por eso muchos inversores utilizan un pequeño dispositivo conocido como «cartera fría», parecido a una calculadora o a una memoria USB, que genera y guarda esas claves sin conectarse nunca a Internet. La teoría es que si la clave jamás sale del dispositivo, nadie puede robarla desde fuera.
Tecnología – Píxel
