El fenómeno de La bola negra ha comenzado su desembarco en Hollywood. Hay vallas publicitarias promocionando la película española por varias partes de la ciudad, y sus directores, Javier Ambrossi y Javier Calvo, ya están en Los Ángeles para el inicio de lo que promete ser una temporada de premios tan intensa como histórica para el cine español. Al final del camino, el sueño posible de un Oscar, o varios, no solo a mejor película en habla no inglesa sino a Mejor Película, el premio gordo. Un hito que algunos medios en Estados Unidos ya dan como una posibilidad real para la cinta que este año representa a España en la carrera por las estatuillas doradas.
Javier Calvo y Javier Ambrossi comienzan un mes de promoción lejos de España para convencer a los académicos mientras la prensa especializada les coloca en la pelea a Mejor película
El fenómeno de La bola negra ha comenzado su desembarco en Hollywood. Hay vallas publicitarias promocionando la película española por varias partes de la ciudad, y sus directores, Javier Ambrossi y Javier Calvo, ya están en Los Ángeles para el inicio de lo que promete ser una temporada de premios tan intensa como histórica para el cine español. Al final del camino, el sueño posible de un Oscar, o varios, no solo a mejor película en habla no inglesa sino a Mejor Película, el premio gordo. Un hito que algunos medios en Estados Unidos ya dan como una posibilidad real para la cinta que este año representa a España en la carrera por las estatuillas doradas.
La ilusión y las ganas son palpables. Los Javis destilaban sonrisas y repartían apretones de manos y abrazos el sábado por la tarde, posando pacientemente con los que pedían una foto o un selfi tras un pase de la cinta en las oficinas de Netflix en Sunset Boulevard, en pleno corazón de Los Ángeles. Saben que será una carrera de fondo y que hacer lobby con votantes de los Globos de Oro o de la Academia de Hollywood es fundamental para que la película siga teniendo una andadura estelar.
Solo el sábado estuvieron presentando la cinta en el festival de cine de Santa Bárbara para viajar después de vuelta a Los Ángeles y protagonizar un breve coloquio, antes de cruzar la calle y saludar a la prensa tras otra proyección de un filme que se estrenará oficialmente en cines el 16 de octubre en Estados Unidos. Por delante, un mes de promoción lejos de casa mientras en España ya son un fenómeno histórico en taquilla, superando los 4,7 millones de euros en su primer fin de semana y que en apenas ocho días ya roza los 13 millones de euros de recaudación.
El viernes, la Critics Choice Association les otorgó en Beverly Hills el premio a Mejor dirección en la sexta edición de la celebración de cine y televisión, una gala que reconoce el trabajo de la comunidad hispana en la industria del entretenimiento. «Nos sentimos increíblemente afortunados de poder contar historias juntos, de desafiarnos mutuamente, de soñar juntos y, en última instancia, de crear algo que esperamos conecte con la gente más allá de nosotros mismos», dijo Calvo al recibir el premio, tildando la experiencia de «surrealista».
Parece solo el comienzo de lo mucho que ambos tienen por delante. Netflix, la plataforma detrás del drama lorquiano -basado parcialmente en una obra inacabada del poeta granadino-, ya ha puesto toda su poderosa maquinaria en marcha para lograr lo que lleva más de una década anhelando: el Oscar a Mejor película. Estuvo cerca de ese reconocimiento con Roma, de Alfonso Cuarón, pero se quedó a las puertas. Con La bola negra parte con una fuerza inusitada. No solo ha contado con el fervor casi unánime de la crítica y el público en cada festival por el que ha pasado el filme. Los dos grandes oráculos de la industria del cine en EEUU, Variety y The Hollywood Reporter, la han situado en lo más alto de sus quinielas para los Oscar. La primera le otorga siete nominaciones en sus predicciones, incluyendo dirección, actriz de reparto (para Penélope Cruz y su extraordinaria aportación en unas pocas escenas de la película), guion adaptado, vestuario y montaje. La segunda va más allá y habla de 14.
Es mucho soñar. Aun así, La bola negra parece destinada a mantener el buen discurrir del cine español en Hollywood. Si en 2024 fue Juan Antonio Bayona el que logró llegar a la gala con dos nominaciones bajo el brazo por La sociedad de la nieve, el año pasado le correspondió el honor a Oliver Laxe con Sirat, nominada a mejor sonido y a mejor película extranjera. Ambas se fueron de vacío, una sequía que Los Javis aspiran a cortar. Ambrossi reconocía que es pronto para hablar de los Oscar y que se enfrentan a un reto mayúsculo: ganarse al público estadounidense con una cinta «tan española» como la suya, casi tres horas de relatos cruzados, amor, violencia, guerra civil española y homenaje a Lorca con subtítulos en inglés. No será fácil.
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