<p>Cuando <a href=»https://www.elmundo.es/television/2015/05/18/555737f222601dd0708b4577.html» target=»_blank»><i>Mad Men</i></a> estaba llegando a su final, sus responsables fantaseaban con una secuela sobre Sally, la niña hija de su protagonista, el amoral Don Draper (<strong>Jon Hamm</strong>). Hoy Sally Draper tendría 70 años y mil historias que contar. <strong>Kiernan Shipka</strong>, la actriz que le daba vida, cumplió 26 el pasado noviembre. Ya no es ninguna niña, pero eso no quita para que verla en <a href=»https://www.elmundo.es/cultura/2022/11/02/63623e74fc6c83fd588b4599.html» target=»_blank»><i>Industry </i></a>dé muchísimo repelús. La cuarta temporada de la serie de HBO y BBC <strong>comienza con ella en una discoteca, bailando y drogándose</strong>. <i>Industry </i>es una ficción crudísima sobre sexo y dinero. También es una serie muy consciente de sí misma. <i>Industry </i>sabe que <strong>Kiernan Shipka será siempre Sally Draper</strong>. Y sabe que los espectadores, al verla colocada y bailando música electrónica sucia, nos sentiremos incómodos. Aunque esa escena no es, ni de lejos, la más perturbadora de la nueva entrega de <i>Industry</i>. Ni siquiera de ese episodio.</p>
‘Industry’ sabe que Kiernan Shipka será siempre Sally Draper. Y sabe que, al verla colocada y bailando música electrónica sucia, nos sentiremos incómodos
Cuando Mad Men estaba llegando a su final, sus responsables fantaseaban con una secuela sobre Sally, la niña hija de su protagonista, el amoral Don Draper (Jon Hamm). Hoy Sally Draper tendría 70 años y mil historias que contar. Kiernan Shipka, la actriz que le daba vida, cumplió 26 el pasado noviembre. Ya no es ninguna niña, pero eso no quita para que verla en Industry dé muchísimo repelús. La cuarta temporada de la serie de HBO y BBC comienza con ella en una discoteca, bailando y drogándose. Industry es una ficción crudísima sobre sexo y dinero. También es una serie muy consciente de sí misma. Industry sabe que Kiernan Shipka será siempre Sally Draper. Y sabe que los espectadores, al verla colocada y bailando música electrónica sucia, nos sentiremos incómodos. Aunque esa escena no es, ni de lejos, la más perturbadora de la nueva entrega de Industry. Ni siquiera de ese episodio.
Ricardo Gómez es nuestra Kiernan Shipka. Aunque cambia mucho las cosas que nuestra relación inicial con él, al que hemos visto nacer como actor (y casi como persona) en Cuéntame cómo pasó, fuese mucho más larga que la que tuvimos con Kiernan en Mad Men.
Ver a Gómez en La suerte: una serie de casualidades o La ruta no es tan traumático como ver a Shipka darlo todo en Industry. La reconversión del madrileño en actor adulto en el imaginario colectivo es más fácil porque España ha aprendido. Aprendió, de hecho, de la mejor: Pepa Flores. Pronto se cumplirán 50 años de su mítica portada en topless. El día que España perdió la inocencia. Aquello no estuvo orquestado por la actriz, pero sí mandó el mensaje que ella probablemente deseaba enviar: soy una mujer, no una niña. Ricardo Gómez no ha tenido que llegar tan lejos.
Siempre he sostenido la teoría de que España no le permitió a Marisol, la niña estrella, convertirse en Pepa Flores, la mujer superestrella. Le negamos una carrera adulta y una trayectoria larga, compatible con la de muñeca del régimen pero también capaz de alejarse de ella. Aun así, el paso de Carola de Día, Carola de noche (1969) a Los días del pasado (1977) es una metáfora perfecta del cambio de España. El famoso topless de su estrella era impensable cuando se estrenó la primera; cuando la segunda llegó a los cines, los españoles ya lo habían visto. Durante los siguientes diez años, Pepa Flores solo acumularía cuatro créditos más como actriz. Luego la retirada, el silencio, el misterio y la leyenda.
Los niños prodigio del cine y la tele arrastran una bendición y una condena: un triunfo precoz a cambio de tener que luchar eternamente contra su propia imagen infantil, grabada a fuego en el inconsciente colectivo. En Industry, Kiernan Shipka pisotea a Sally Draper en una pista de baile mientras suena Firestarter de Prodigy. Es algo inquietante, osado y maravilloso. Y, sobre todo, es lo que toca.
Ha nacido una estrella (adulta).
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