Skip to content
  miércoles 18 febrero 2026
Trending
16 de agosto de 2024«Método Maître» revoluciona la gestión de restaurantes 23 de diciembre de 2025David Grillo Rodríguez consolida «Psicología del bienestar» como una obra transformadora para el desarrollo personal 11 de abril de 2025Kevin Vargas Medina presenta su primera novela: una distopía romántica que no dejará indiferente al lector 25 de abril de 2025Judith Correa firma su emotiva obra “Renacer en tiempo de pandemia” en la parada de la Editorial Letrame 16 de febrero de 2026‘Sueños de trenes’ avanza en la carrera por el Oscar al liderar los Spirit Awards 19 de mayo de 2025Carlos Antonio Martín Ugena presenta su debut literario con una historia que emociona 4 de abril de 2025Ricardo Prieto Míguez da voz a la verdad silenciada en su debut literario 2 de abril de 2025Katy Torres Dorado lanza su tercer poemario: sensibilidad y romanticismo en cada verso 28 de octubre de 2025Juan José Feliz Fernández retrata con ironía la política española en su nueva obra 31 de julio de 2025Josef H. S. irrumpe en la fantasía histórica con una épica conmovedora y audaz
  • Contacto
  • Sobre Nosotros
Esencia Costarricense | Todo se vuelve a la esencia costarriquense
  • Nacional
  • Internacional
  • Deportes
  • Sociedad
  • Economía
  • Cultura
  • Ciencia y Tecnología
  • Opinión
Esencia Costarricense | Todo se vuelve a la esencia costarriquense
Esencia Costarricense | Todo se vuelve a la esencia costarriquense
  • Nacional
  • Internacional
  • Deportes
  • Sociedad
  • Economía
  • Cultura
  • Ciencia y Tecnología
  • Opinión
  • Contacto
  • Sobre Nosotros
Esencia Costarricense | Todo se vuelve a la esencia costarriquense
  Cultura  La Berlinale rompe por fin con ‘Queen at Sea’, una obra inmensa, dolorosa y bellísima de la mano de dos gigantes como Juliette Binoche y Tom Courtenay (*****)
Cultura

La Berlinale rompe por fin con ‘Queen at Sea’, una obra inmensa, dolorosa y bellísima de la mano de dos gigantes como Juliette Binoche y Tom Courtenay (*****)

17 de febrero de 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

<p>Leslie y Martin son ancianos y se quieren. La primera parte de la frase no admite dudas. Es un hecho comprobado por el pelo blanco, los movimientos cada vez más torpes, los miles de dolores pequeños y grandes y, en efecto, la edad de pasaporte. La segunda parte de la sentencia, en cambio, cuesta más. En apariencia no presenta más problema que la primera. Viven juntos, pasean, se echan de menos si uno de los dos no está y se desorientan sin remedio si al levantar la cabeza no encuentran la mirada del otro. Sin embargo, ella padece demencia. Y entonces empiezan los problemas, las dudas y lo insoportable incluso. <strong>No está claro que ella sepa quién tiene delante, no está claro que sus recuerdos sigan ahí, no está claro que la memoria de toda una vida compartida sea ahora nada más que nada. </strong>No está claro siquiera que ella sepa quién es ni qué es. Y mucho menos quién sea esa persona con la que vive, a la que parece extrañar si no está, a la que busca con la mirada quizá ya solo por un acto reflejo.</p>

Seguir leyendo

 El director estadounidense Lance Hammer, primer candidato solvente al Oso de Oro. A su lado, el cine metafísico, hermético y duro de Angela Schanelec se despliega en My Wife Cries (***) con la misma consistencia que el código oculto del western brilla en Wolfram (****), del australiano Warwick Thornton  

Leslie y Martin son ancianos y se quieren. La primera parte de la frase no admite dudas. Es un hecho comprobado por el pelo blanco, los movimientos cada vez más torpes, los miles de dolores pequeños y grandes y, en efecto, la edad de pasaporte. La segunda parte de la sentencia, en cambio, cuesta más. En apariencia no presenta más problema que la primera. Viven juntos, pasean, se echan de menos si uno de los dos no está y se desorientan sin remedio si al levantar la cabeza no encuentran la mirada del otro. Sin embargo, ella padece demencia. Y entonces empiezan los problemas, las dudas y lo insoportable incluso. No está claro que ella sepa quién tiene delante, no está claro que sus recuerdos sigan ahí, no está claro que la memoria de toda una vida compartida sea ahora nada más que nada. No está claro siquiera que ella sepa quién es ni qué es. Y mucho menos quién sea esa persona con la que vive, a la que parece extrañar si no está, a la que busca con la mirada quizá ya solo por un acto reflejo.

Queen at Sea se coloca exactamente ahí, en ese lugar incómodo por incomprensible, molesto por indeseable, turbio por profundamente humano. Y desde ese espacio rara vez tratado ni en el cine ni en ningún otro lugar, el director Lance Hammer levanta en la que es su segunda película un auténtico monumento de granito que, de repente, se nos viene encima. No es una película para admirar porque, sencillamente, nos aplasta. Digamos que tenía que pasar. Llevaba unos días haciendo un frío de no creer y, al final, nevó. Arrastrábamos unas jornada anodinas de cine sin lugar en mapa alguno y, de repente, se acabaron las cartografías, los planos y los vademécums. Sin duda, una película desproporcionada.

Más noticias

Estrella Morente: «No hay odio ni rencor hacia Rosalía. ¿Por qué se debe crear esa inquina y esa barbaridad por lo que dije?»

6 de febrero de 2026

Hay que hacer la ola a Bad Bunny: Donald Trump, 0 – Benito, 2

6 de febrero de 2026

Denise Scott Brown: la gran transgresora de la arquitectura a la que el Pritzker ignoró

11 de febrero de 2026

Alejandro Sanz y las casas vacías

11 de febrero de 2026

La primera escena coloca al borde mismo del precipicio. La hija a la que interpreta Juliette Binoche acude a visitar a la madre que vive con su pareja y les encuentra a los dos como un hijo jamás quiere encontrar a sus padres. Tratándose como se trata de una mujer sin identidad casi y sin voluntad enteramente, ¿es eso un acto de amor o simplemente una violación? Como no es un hecho aislado, la hija decide denunciar al padrastro. Lo que sigue es la puntual descripción de un laberinto burocrático que es también existencial. No hay forma de dar con la salida sin perder todos y cada uno de los salvavidas morales, éticos o simbólicos a los que nos abrazamos por aquello de no perder el equilibrio y caer al precipicio.

Hammer avanza en línea recta sin saltarse nada, sin obviar ni lo más insufrible ni lo más entrañable; tan atento a la conmoción como, en pareado, la emoción (que es lo mismo, pero el sabor agrio de la adrenalina). La cámara siempre de frente se maneja con una rara y majestuosa maestría en los espacios cerrados de la casa, del cuerpo y, apurando, de nuestra capacidad de entendimiento. Pocas veces, la puesta en escena sigue de manera tan cabal, inteligente y precisa el mecanismo de desorientación de todos, incluido el del propio espectador. Qué raro es ya encontrar a un director preocupado por el encuadre con significado.

Las finísimas interpretaciones de Binoche, de un Tom Courtenay siempre en su sitio y siempre de cara y de una Anna Calder-Marshall completamente descarnada duelen con la misma energía y sinceridad que iluminan. Por momentos, la película se acerca a la crudeza de Amor, de Michael Haneke; a ratos, se aventura por los terrenos mucho más escarpados, escabrosos y hasta abisales del díptico de Angélica Liddel Madre/Padre, y, cuando se relaja, de la mano del amor adolescente de la nieta que también es hija (Florence Hunt), Queen of Sea ofrece incluso la posibilidad de redención.

Bien es cierto que, llegado a un punto, el director duda y no sabe muy bien cómo cerrar la historia. En realidad, uno tiene la impresión de que Hammer se resiste a lo más evidente: hay historias que no admite ni conclusión ni cierre ni mucho menos enseñanza moral edificante. Hay historias que están ahí para recordarnos algo turbio, misterioso y casi sagrado que ni siquiera tiene nombre. Esta es una de ellas. Y, sin embargo, hay cierre, un cierre plagado de dudas, pero cierre al fin y al cabo. Sea como sea, lo que queda es la certeza de una película tan sincera y transparente en sus oscuridades que no queda otra que rendirse y dejarse aplastar. Son ancianos y se quieren.

La directora Angela Schanelec  en la presentación de My Wife Cries.
La directora Angela Schanelec en la presentación de My Wife Cries.Sebastian Christoph GollnowAP

Por lo demás, la sección oficial cumplió con lo que los dos directores más que se presentaron prometían cumplir. En primer lugar, la alemana Angela Schanelec presentaba en My Wife Cries, probablemente el trabajo más recio y hermético en una filmogtrafía incomparablemente recia y hermética. Intentar una definición del cine de la alemana Angela Schanelec tiene algo de alpinismo de altura. A medida que se escala por una filmografía que arrancó cerca del nuevo siglo con títulos como Mein langsames Leben (2001) hasta llegar a obras mayores como Marseille (2004) o las recientes Estaba en casa, pero… (2019) y Música (2023), uno nota que el aire se purifica, el tiempo se amansa y las formas que creíamos fugaces, quizá prescindibles e inútiles, alcanzan la dureza de lo imperecedero, de lo justo, de lo necesario. Suena poético y, en efecto, lo es. En el más amplio y profundo de los sentidos.

Su último trabajo está a la altura de lo más puro, siempre un paso más arriba. Se cuenta la historia de una hombre que, de repente, recibe una llamada. Su mujer ha tenido un accidente. Acude a recogerla. Luego ella le habla a él de sus clases de baile. Y de David, su compañero en esas clases. Y bailan. Y ella le cuenta más cosas. Sin parar. Y, mientras, caminan. Y ella luego acude a la guardería de su hija. Y luego habla con un escritor. Y luego se desnuda y acaricia el sexo de su marido. Y luego luego. Schanelec confecciona un grueso muro de palabras y palabras y palabras soportadas por unos planos limpios donde, poco a poco, a un ritmo exasperante y terrorífico, se adivina, se intuye, se ve que la comunicación es un acto reflejo inutil, exasperante y terrorífico. Esto último es una conclusión que rechazaría sin duda la propia directora por la sencilla razón de que ni la inutilidad de la comunicación es comunicable. Y así. Cine hermético, decíamos, cine pleno, cine de pedernal. Por cierto, acaba en las islas Cies.

El director australiano Warwick Thornton en la presentación de Wolfram.
El director australiano Warwick Thornton en la presentación de Wolfram.RALF HIRSCHBERGERAFP

El caso de Wolfram es distinto por su empeño en diferenciarse de lo igual. Suena raro y, en verdad, tiene explicación. El australiano Warwick Thornton insiste en releer las reglas del western como ya hiciera en películas tan notables como Sweet Country. En el corazón del desierto de Australia la idea es recuperar los mitos de la frontera, pero al revés. El western no es sólo ese lugar de los mapas en el que los mapas acaban. El western, de hecho, es lo contrario a un espacio geográfico. En el Oeste no hay coordenadas ni leyes ni gramáticas. La frontera está justo en el límite de los últimos pasos que da el forastero. El western es, por tanto, un lugar esencial y existencialmente violento; un sitio de dominio y humillación donde el hombre (siempre él) conquista lo que extermina, comprende lo que aniquila. Pero también es un espacio mítico.

Digamos que Warwick se hace cargo de lo anterior para contar la historia de tres hermanos (un joven y dos niñas) secuestrados, condenados a trabajar en la mina y siempre víctimas. La película plantea de manera tan desordenada como voraz la historia del regreso que también es reencuentro. La idea no es otra que discutirle al género su mitología para refundarla justo al contrario y desde el otro extremo del planeta. Por eso lo de diferenciarse de lo igual de más arriba. El resultado se antoja tan vibrante como épico. Incluso, hípico.

 Cultura

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
The Weight: Ethan Hawke lidera un sentido homenaje al peso del cine y de la nostalgia de los años 70 (***)
Tamara Tenenbaum: «Soy muy crítica con las posiciones sionistas, para mí ser judía significa estar en contra de las injusticias y la violencia»
Leer También
Cultura

On This Day… 1776, la primera gran serie creada con inteligencia artificial desata la polémica: «El mundo no está preparado aún para la IA de autor»

18 de febrero de 2026 3174
Cultura

¿Por qué tiene que ser todo barato?

18 de febrero de 2026 10534
Cultura

Chillida en Madrid, 25 años después: el gran artista de la democracia en España

18 de febrero de 2026 2093
Cultura

‘Ravalear’, la tragedia de la especulación inmobiliaria en el Raval de Barcelona contada en carne propia

18 de febrero de 2026 6201
Cultura

La décima borrasca era Nathy Peluso: una fuerza latina de la naturaleza para cerrar gira en Madrid

17 de febrero de 2026 7923
Cultura

Tamara Tenenbaum: «Soy muy crítica con las posiciones sionistas, para mí ser judía significa estar en contra de las injusticias y la violencia»

17 de febrero de 2026 10891
Cargar más
Mar D. Mirabal emociona con su nuevo libro “Café, Leite y Galletas”

Mar D. Mirabal emociona con su nuevo libro “Café, Leite y Galletas”

1 de abril de 2025

P.P. Regueiro cautiva con su thriller histórico en ‘La Caja China’

14 de marzo de 2025
Carolina Monsalve irrumpe en la escena literaria con una novela valiente y desgarradora

Carolina Monsalve irrumpe en la escena literaria con una novela valiente y desgarradora

16 de mayo de 2025

«Renacer», un grito de esperanza en la lucha contra la violencia de género

19 de agosto de 2024

Diego Barbero Correa debuta en la poesía contemporánea con una voz directa y emocional

7 de enero de 2026
Carmen Espadas López debuta en la literatura con una obra valiente y desgarradora sobre la superación personal

Carmen Espadas López debuta en la literatura con una obra valiente y desgarradora sobre la superación personal

7 de mayo de 2025
Bernabela Esperanza Delgado Salinas: una voz literaria que ilumina la oscuridad de la historia personal y colectiva

Bernabela Esperanza Delgado Salinas: una voz literaria que ilumina la oscuridad de la historia personal y colectiva

21 de abril de 2025
Cristina Aloise Batuecas sorprende con una historia de amor sin tabúes

Cristina Aloise Batuecas sorprende con una historia de amor sin tabúes

13 de mayo de 2025

Susana Camargo Escobar presenta «¿Mi hijo tiene parálisis cerebral?»

14 de noviembre de 2024
Escuadrón 201: la memoria viva de los pilotos mexicanos que lucharon en la Segunda Guerra Mundial

Escuadrón 201: la memoria viva de los pilotos mexicanos que lucharon en la Segunda Guerra Mundial

9 de octubre de 2025
    Esencia Costarricense | Todo se vuelve a la esencia costarriquense
    Esencia Costarricense te ofrece una experiencia completa de Costa Rica a través de noticias nacionales e internacionales, cultura, deporte, economía, opinión, ciencia y tecnología. Un periódico digital que te conecta con la belleza natural del país, su gente cálida y su vibrante cultura. Mantente informado, sumérgete en la cultura, vive la pasión, descubre las tendencias, lee diferentes perspectivas y conoce los últimos avances. Esencia Costarricense: Tu ventana a la pura vida en un solo clic. ¡Pura vida!

    # TRENDING

    © 2024, EsecnciaCostarricense. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad