<p>»Este galardón busca reconocer la excelencia literaria y la riqueza de la lengua española a ambos lados del Atlántico», aseguró el pasado jueves <strong>Maurici Lucena</strong>, presidente de Aena, en la presentación del nuevo Premio Aena de Literatura Hispanoamericana. Un reconocimiento «de prestigio para acercarse a premios como el Goncourt francés o el Booker de Reino Unido», añadió el CEO, al que concurrirán obras de narrativa en castellano o lenguas oficiales traducidas al español durante 2025.</p>
El próximo 8 de abril se fallará en Barcelona el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, una iniciativa ajena al Ministerio de Cultura que tendrá una dotación para el ganador de un millón de euros
«Este galardón busca reconocer la excelencia literaria y la riqueza de la lengua española a ambos lados del Atlántico», aseguró el pasado jueves Maurici Lucena, presidente de Aena, en la presentación del nuevo Premio Aena de Literatura Hispanoamericana. Un reconocimiento «de prestigio para acercarse a premios como el Goncourt francés o el Booker de Reino Unido», añadió el CEO, al que concurrirán obras de narrativa en castellano o lenguas oficiales traducidas al español durante 2025.
Aunque un vistzo al panorama de premios literarios españoles invita a pensar más en la saturación que en la carencia, la creación de este nuevo galardón nace con una ambición insólita, la de ser equiparado a sus respetados homólogos internacionales, que fundamenta en una dotación económica, sin embargo, sin precedentes globales. Así, el ganador, que será coronado el próximo 8 de abril en una gala de entrega en Barcelona, recibirá un millón de euros, en un guiño intencionado al todopoderoso Premio Planteta, cuya hegemonía pretende disputar. Además, los cuatro finalistas del premio Aena recibirán 30.000 euros cada uno, una cifra igual a la que perciben los ganadores de premios como el Nadal de Destino o el Biblioteca Breve de Seix Barral, y superior a la de galardones como el Herralde de Anagrama.
Pero no sólo en premios muestra músculo económico la iniciativa, pues Aena, compañía de propiedad estatal en un 51%, invertirá más de otro millón en la compra de «miles de ejemplares» de estos cinco títulos que lleguen a la ronda final que, como explica María Gómez, directora de comunicación de la empresa, «serán distribuidas, todavía tenemos que valorar si a través de las editoriales o de librerías, de manera proporcional a los aeropuertos que tiene Aena por toda España. La idea es enviarlos a los ayuntamientos y que que ellos los distribuyan como consideren, a bibliotecas, escuelas públicas, centros culturales…«. Y también, añade, «habrá una partida para los más o menos 8.000 empleados de la compañía».
Gómez, que recalca la independencia editorial del premio y también la del jurado, sí reconoce que el mareante millón de euros de la dotación sí alude al galardón del gigante literario. «Esta claro que el Grupo Planeta nos ha servido de inspiración, por su resonancia mediática, pero no es un premio que compita con el suyo porque la idea y lo que busca es totalmente diferente. Aunque sí, la cuantía estaba ahí de referencia».
Tampoco elude la directora de comunicación el espinoso asunto de que sea una empresa pública, además dependiente del Ministerio de Transportes y no del de Cultura, el que impulse esta iniciativa. «Aena tiene un 49% de capital privado y como cualquier empresa potente tiene una importante labor de mecenazgo que ya veníamos ejerciendo en áreas como la música o las artes escénicas. Por eso, esto no tiene nada que ver con el Ministerio de Transportes, aunque tanto ellos como Cultura han sido informados», sostiene Gómez, aunque otras fuentes señalen la implicación personal del ministro Óscar Puente e incluso el visto bueno final de Moncloa.
Por su parte, desde el Ministerio de Cultura, la directora general del libro María José Gálvez, también última presidenta del jurado del Premio Cervantes, confirma que estaban al tanto de la iniciativa y manda un mensaje conciliador: «Todas las iniciativas que reconozcan y promocionen la literatura son bienvenidas por el Ministerio de Cultura. Seguiremos atentamente la evolución de este galardón, así como todas las propuestas que se realicen en torno a él de fomento de la lectura y promoción de autores, autoras y sus obras». No obstante, hay quien no deja de señalar que este premio choca con los Nacionales e incluso con el Cervantes -dotados con entre 50.000 y 2000 euros los primeros y con 125.000 el segundo-, si bien este se da a una trayectoria y no a una obra concreta.
Igual tono conciliador mantienen desde el Grupo Planeta, que en su primera declaración oficial aseguran escuetamente: «Cualquier iniciativa cuyos objetivos sean el fomento de la lectura y la creación literaria es una buena noticia». De forma menos políticamente correcta, fuentes del grupo añaden que «hay que esperar a ver cómo evoluciona todo» o que «a ver si es un proyecto con continuidad en el tiempo». Pero vamos, que inquietud, ninguna, por más que el choque en la industria parezca poco evitable.
Lo que es indudable, más allá de las varias polémicas o más bien habladurías y sospechas, es la imparcialdiad y eclecticismo de un jurado de escritores, presidido por Rosa Montero y conformado por Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fernández Díaz, José Carlos Llop, Elmer Mendoza y Leila Guerriero. Sólo el tiempo dirá si este Premio Aena ha llegado para quedarse y si realmente logrará la ya vieja ambición de unir más ambas orillas del español. El resto, es literatura.
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