<p> Este es un resumen de la colonización nórdica de Groenlandia entre los siglos X y XIV, tal y como aparece contada en el libro <i>El oro de los vikingos</i>, de Eleanor Barraclough (Ático de los Libros): en el año 982, Erik el Rojo fue expulsado de Islandia, desterrado por un asesinato que había cometido. Erik conocía por entonces la historia de un hombre llamado Gunnbjorn, alguien que había visto la costa de Groenlandia porque una tormenta arrastró su barco hacia el norte pero ni llegó a desembarcar. Así que el forajido zarpó en esa dirección. No fue un caso tan extraño. Muchas islas del Atlántico Norte fueron colonizadas por los vikingos en expediciones similares, basadas en las leyendas tanto como en las casualidades. </p>
‘El oro de los vikingos’, de Eleanor Barraclough, narra la asombrosa llegada de los europeos en el año 985 a la tierra por la que hoy se rompe el mundo.
Este es un resumen de la colonización nórdica de Groenlandia entre los siglos X y XIV, tal y como aparece contada en el libro El oro de los vikingos, de Eleanor Barraclough (Ático de los Libros): en el año 982, Erik el Rojo fue expulsado de Islandia, desterrado por un asesinato que había cometido. Erik conocía por entonces la historia de un hombre llamado Gunnbjorn, alguien que había visto la costa de Groenlandia porque una tormenta arrastró su barco hacia el norte pero ni llegó a desembarcar. Así que el forajido zarpó en esa dirección. No fue un caso tan extraño. Muchas islas del Atlántico Norte fueron colonizadas por los vikingos en expediciones similares, basadas en las leyendas tanto como en las casualidades.
Lo importante es que Erik tuvo suerte. Dio con Groenlandia y, durante tres años de exilio, recorrió su costa con la idea de crear un asentamiento en ella. ¿Sería posible cultivar algo? ¿Sobreviviría el ganado? ¿Habría riquezas con las que comerciar con el viejo mundo? La costa occidental no era apta por su orografía y por el viento imperante, el piteraq («lo que te hiere», en el idioma nórdico antiguo oriental). Pero en el extremo sur de Groenlandia Erik encontró un fiordo propicio. En el año 985, volvió a casa y sedujo a su familia y a sus amigos con la promesa de una tierra verde (green-land) y próspera en la que volver a empezar. Ese año, Erik partió con 25 barcos: 14 de ellos llegaron a su destino, al lugar que recibiría el nombre de Eystribyggð, el Asentamiento Oriental. Empezó así la colonización nórdica de Groenlandia, un territorio que llevaba 1.000 años despoblado y que es hoy la costura por la que se rompe la alianza de 80 años de Europa y Estados Unidos y, quizá, el mundo basado en el derecho internacional.
El oro de los vikingos llegó a las librerías españolas al final del año 2025, justo antes de ser reconocido por The Times como el mejor libro de Historia del año pasado. En sus 384 páginas, Barraclough escribe una de esas historias-de-todo que explican un mundo completo, el de los vikingos. Sus guerras, sus bromas, sus casas, su manera de emparejarse y de tener relaciones sexuales, su riqueza, su pobreza, sus dioses, su forma de criar a los niños… Muchas de las mejores páginas de El oro de los vikingos tienen que ver conGroenlandia, la más audaz de las aventuras de los escandinavos.
«Tendemos a minimizar el reto increíble que supuso llegar hasta Groenlandia desde Islandia», dice Barraclough. «Hay una parte de casualidad, como en muchos de los descubrimientos de la expansión nórdica.Pero también es evidente que tenían que ser marinos extraordinarios». Para tener una escala, la travesía entre Islandia y Eystribyggð es de 1.400 kilómetros, la misma que separa la Península Ibérica de Canarias. «Y, aún así, lo verdaderamente excepcional del caso de Groenlandia es que los pobladores no se limitaron a tocar tierra, echar un vistazo y volverse, sino que se quedaron 500 años allí, hicieron un hogar de Groenlandia».En la entrevista con ELMUNDO, Barraclough emplea casi siempre la palabra inglesa norse, o sea, nórdico. En cambio, en su libro, los gentilicios nórdico y vikingo aparecen escritos como sinónimos.
Más datos: esos escandinavos llegaron a Groenlandia en una época de temperaturas altas, el Período Cálido Medieval (entre los años 900 y 1300), y se fueron cuando empezó la llamada Pequeña Edad de Hielo (hasta 1850, aproximadamente). El dato es importante para explicar su persistencia. Los primeros colonos vivieron de la ganadería: cabras, ovejas, algunas vacas y nada de cerdos, y de una agricultura de subsistencia. Pero muy pronto, en menos de 10 años, los groenlandeses descubrieron una fuente de riqueza formidable que estaba a su alcance: las grandes colonias de morsas que se ofrecían, grandes y mansas, en la bahía de Disko.
Las morsas eran valiosas por su piel, que servía para hacer cuerdas irrompibles, ideales para la navegación pero, sobre todo, por el marfil de sus colmillos, que llegó a venderse en Bizancio y Bagdad y que costaba fortunas. Por eso, 10 años después de la llegada de Erik y su gente a Eystribyggð, una nueva expedición se asentó 500 kilómetros al norte, en un fiordo mucho más frío pero más cerca de las morsas. Su nueva comunidad recibió el nombre de Vestribyggð, Asentamiento Norte, y ha quedado registro de 75 casas en sus uelo. En el sureste hubo, al menos, 570 casas aunque es probable que unas sustituyeran a otras, que no todas las viviendas estuvieran pobladas simultaneamente. Según Barraclough, los groenlandeses de origen escandinavo nunca fueron más «de unos pocos miles».
¿Qué limitaba su modo de vida? La isla carecía de metales y de madera. El combustible con el que calentar los hogares se basaba en el estiércol y su agricultura era viable pero estaba limitada a unos pocos cultivas. Los cereales, por ejemplo, no sobrevivían al frío. La supervivencia, tal y como la describe El oro de los vikingos, dependía del suministro de bienes básicos llegados desde Noruega. De hecho, los hijos de Erik, Thorvald y Eliff, siguieron su viaje hacia el oeste en busca de madera y llegaron hasta Terranova donde encontraron bosques. Pero el viaje era tan largo (otros 3.200 kilómetros de navegación) que la empresa americana fue efímera.
Un paso atrás: ¿qué debemos saber de Erik el Rojo? ¿Cuál fue su crimen? ¿Era parte de las élites de Islandia? ¿Estuvo solo en su exilio?
«Lo que sabemos viene de dos sagas, La saga de Erik el Rojo y La saga de los groenlandeses, que son posteriores [escritas hacia el año 1300] y que son problemáticas como fuentes», explica Barraclough.«Pero hay ideas evidentes. El crimen de Erik no fue uno, sino dos.Primero lo desterraron de Noruega por un asesinato y llegó a Islandia. Allí se casó y tuvo hijos pero volvió a meterse en líos por un préstamo. Esa era una conducta muy vikinga. Así que asesinó a su vecino y volvieron a expulsarlo de su comunidad durante tres años.O sea, un castigo menor. Es difícil creer que sobreviviese solo en su viaje, pero es lo que cuenta su saga… Erik era alguien que debía de tener una situación de privilegio social porque su destierro fue temporal, pero también tenía un carácter volcánico. Era un líder que arrastraba a la gente y a la vez un individualista. Era como un personaje de una película del Oeste».
- Sin embargo, su retrato de la vida en Groenlandia es de unos inviernos muy largos en los que todo el mundo convivía en torno a un fuego y cosía, con los bebés y los perros por medio… Casi como un matriarcado. Y eso parece contradictorio con la imagen del mundo de forajidos y cazadores de morsas.
- Esa pregunta tiene dos respuestas. Por un lado, las condiciones de vida enGroenlandia eran tan extraordinariamente duras que la supervivencia pasaba por la cooperación. La caza era la gran fuente de riqueza, pero el trabajo con las lanas era igual de importante para sobrevivir. La otra respuesta tiene que ver con el hielo: en muchas civilizaciones, las mujeres no han dejado registro material porque el mundo de las mujeres era el de la materia orgánica y no el de los metales y las espadas.Las mujeres trabajaban en la comida y en los textiles, que no aparece en los yacimientos. En Groenlandia pasa algo excepcional: el hielo nos ha permitido conservar esos registros orgánicos y entender el papel de las mujeres.
No sólo eso: el frío ha permitido incluso descubrir la baja literatura de los vikingos: sus bromas y sus cotilleos, sus relatos sobre quién se acostó con quién, sobre quién tenía orejas enormes y quién ceceaba, inscritos en materiales de segunda que normalmente no tendrían que haber llegado a nuestro tiempo. «Su humor es brutal y un poco infantil pero también es conmovedor», dice Barraclough. «Y hay algo más: la colonización de Groenlandia coincide con el momento en el que los nórdicos se hicieron cristianos.Su mundo todavía era confuso entre el paganismo y la nueva fe, y todo podía ser. Podían ser los brujos y los obispos».
¿Y por qué desapareció ese mundo? Primero, empezaron a escasear las morsas. Los cazadores tuvieron que viajar cada vez más al norte para encontrar a sus víctimas. Después, llegó el frío. El territorio apto para el cultivo y la ganadería se redujo.Aún más grave fue el parón en el comercio. Con la pequeña edad de hielo, los noruegos dejaron de navegar hacia Groenlandia porque la travesía se les volvió demasiado arriesgada. Y la peste negra contrajo el comercio en todo el mundo. Desconectados del exterior, los tataranietos de Erik descubrieron que su mundo ya no era viable después de cinco siglos de prosperidad. «Los vikingos no se fueron de Groenlandia por un colapso. Simplemente cerraron las puertas de sus casas y volvieron a Europa», dice Barraclough.
Los inuit habían llegado a Groenlandia desde América hacia el año 1200. Escandinavos y esquimales llegaron a encontrarse en los campos de caza de las morsas, pero solo estos últimos pudieron sobrevivir en la Pequeña Edad de Hielo. Como eran nómadas y no dependían de la agricultura, su aparente debilidad tecnológica habría de convertirse en su fuerte a la hora de salir adelante.
«Hay algo curioso», cuenta Barraclough.«En el siglo XVIII, cuando el reino de los daneses y los noruegos se lanzó a colonizar Groenlandia, lo hizo porque habían llegado noticias a Europa de que había pobladores. Y los daneses creyeron que esos groenlandeses eran descendientes de aquella otra colonización vikinga y que su responsabilidad era rescatar a sus compatrioras de la barbarie». Cuando llegaron al hielo, descubrieron que los groenlandeses no eran rubios ni tenían los ojos claros. «Groenlandia es un territorio y una cultura que ha sufrido mucho el colonialismo de los últimos siglos. Ahora, estamos ante una disputa que tiene que ver con Estados Unidos y con Dinamarca.Y por supuesto que Groenlandia es una parte importante en la historia de Dinamarca, pero no es lo mismo que Dinamarca. Una vez más, Groenlandia queda marginada de su propia historia», termina la autora de El oro de los vikingos.
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