Éric Catona (Marsella, 1996) antes que un ex futbolista ya mítico es un estado de ánimo. Y no precisamente templado. Abandonó su carrera como deportista con apenas 30 años y de entonces a ahora cuenta con más de medio centenar de películas en su haber. La última de ellas, recién presentada en Cannes, es lo más parecido a un ejercicio de redención sin redención.
El mítico futbolista francés del Manchester United, que protagoniza un documental sobre su propia y muy conflictiva vida, habla de su temperamento, de su integridad, de su pintura y del único futbolista activo al que admira: el delantero del Barcelona
Éric Catona (Marsella, 1996) antes que un ex futbolista ya mítico es un estado de ánimo. Y no precisamente templado. Abandonó su carrera como deportista con apenas 30 años y de entonces a ahora cuenta con más de medio centenar de películas en su haber. La última de ellas, recién presentada en Cannes, es lo más parecido a un ejercicio de redención sin redención.
«Se merecía más», se le escucha decir sobre el episodio más vergonzoso y popular de su carrera, cuando lanzó una patada voladora a un espectador que le insultó en Selhurst Park. La película se titula como él y de principio a fin se comporta como él: arrogante, pendenciera, ocurrente y, sobre todo, muy divertida.
Firmada por Ben Nicholas y David Tryhorn, se pasa revista a su vida y obra de la mano de su maestro Alex Ferguson (el entrenador que confió en él y le ofreció la gloria) con agilidad, tono épico algo bufonesco y, lo peor, demasiada imagen repetida. Con gorro, sorna y en un inglés trabajado y preciso, Cantona comparece feliz.
- ¿Qué balance hace del retrato que la película ofrece de usted?
- Bueno. Me gusta sobre todo porque no es el típico documental de deporte. Se ocupa tanto de lo bueno como de lo malo. No intenta crear una imagen perfecta de mí porque no lo soy. Y tampoco intenta blanquear mi historia.
- ¿Aprendió algo nuevo sobre usted viendo la película?
- En realidad, no. Siento las contradicciones que se ven en ella todos los días. Intento ser lo más libre posible. Y eso es lo que hace especial a este documental.
- Se diría, por lo que se ve, que no se arrepiente de nada.
- No me arrepiento de nada, porque todo lo que he hecho ha configurado lo que soy ahora mismo. Y estoy muy feliz. Me alegra mucho poder expresarme a través de diferentes formas de arte. Me alegra conocer gente maravillosa: directores, actores, artistas. Vivo en este mundo y observo este mundo loco que me maravilla. Mi respuesta a él es mi imaginación.
- Lo que se ve y hasta le define es, en parte, su ira. ¿Se ha preguntado alguna vez de dónde le viene esa ira?
- La verdad es que no lo sé. O quizás no te interesa. No, perdón, sí me interesa. Por eso después del fútbol, me he dedicado a actuar y a pintar: porque siento la necesidad de expresarme para entenderme mejor. Es más, mi preocupación por mí mismo empezó pronto. Con 20 años fui al psicoanalista. Y me ayudó mucho.
- ¿Qué le dijo?
- Ya no me acuerdo.
- ¿Qué le parece el fútbol actual?
- Si jugara ahora, creo que habría marcado 120 goles por temporada. Las nuevas reglas son tan estrictas que ahora cualquier entrada que antes era normal, ahora es expulsión. En un partido contra Vinnie Jones hizo entradas para tres tarjetas rojas. Casi me rompe la pierna. Entonces, no le sacaron ninguna.
- ¿No le gusta entonces el fútbol actual?
- Digamos que me da igual. Lo que me molesta es que el fútbol de toda la vida, inlcuso hoy, lo han jugado las clases trabajadoras, los más pobres de las clases trabajadoras. Y esa gente no se puede permitir comprar una entrada. El fútbol se aprende viéndolo en el campo, no en la televisión.
- ¿Por qué crees que ya no hay gente como usted o como Maradona en el fútbol actual? No me refiero tanto a la calidad de jugadores sino al carisma fuera del campo.
- Quizá seamos demasiado nostálgicos. Pero sí es cierto que ya no hay gente como los citados o George Best. Imagino que tiene que ver con las redes sociales y las pantallas. Hemos construido nuestras propias cárceles en este mundo super tecnológico.
«No me arrepiento de nada, tampoco de aquella patada que di a un espectador. Sigo pensando que merecía más»
- ¿No ve ningún continuador de su legado?
- En verdad, no tengo claro cuál es mi legado, si fui un valiente o simplemente un cobarde que no tuvo el valor de integrarse en la sociedad como uno más. Quizá no tuve el valor de adaptarme como hace todo el mundo. De hecho, fue Ferguson el que me ayudó a integrarme.
- ¿Qué piensa cuando ve una imagen como la reciente del jugador del Barcelona Lamine Yamal con una bandera de Palestina?
- Me encanta. Lo adoro como jugador y su compromiso es un ejemplo para todo el mundo. Es una locura lo que está pasando en Palestina y lo que dicen los políticos israelíes. De todas formas, me encantó lo que hizo Yamal y me gustó aún más el comentario que hizo Pedro Sánchez, el presidente de España.
- ¿De verdad no se arrepiente de la patada que dio al espectador?
- De verdad, no me arrepiento. Sigo pensando que merecía más.
- ¿Qué es de lo que más disfrutó como jugador?
- Antes que meter goles, con lo que más disfruté siempre fue con los pases. Pasar bien el balón es como dar un regalo.
- ¿Y de la pintura?
- Como decía antes, considero un privilegio expresarme. Me gusta utilizar materiales de la naturaleza, araño el lienzo… Digamos que no uso técnicas ortodoxas y eso es lo que me gusta. Sentirme completamente libre.
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