La octava campaña de excavaciones consecutivas en el yacimiento arqueológico de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) ha dejado ya su octavo hallazgo de extraordinario valor. El último trabajo en la ciudad argárica ha puesto al descubierto un «extraordinario» carro votivo de bronce dedicado a una divinidad, de hace aproximadamente 2.500 años. La pieza se considera única en la Península Ibérica. sin paralelos conocidos hasta la fecha en cuanto a su complejidad decorativa e iconográfica, según ha dado a conocer este miércoles Esther Rodríguez, codirectora de las investigaciones que realiza en la zona el Instituto de Arqueología de Mérida, un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) -organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades- y la Junta de Extremadura.
La pieza sólo tiene equivalentes en el mundo estrusco e incluye materiales preciosos llegados de Grecia.
La octava campaña de excavaciones consecutivas en el yacimiento arqueológico de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) ha dejado ya su octavo hallazgo de extraordinario valor. El último trabajo en la ciudad argárica ha puesto al descubierto un «extraordinario» carro votivo de bronce dedicado a una divinidad, de hace aproximadamente 2.500 años. La pieza se considera única en la Península Ibérica. sin paralelos conocidos hasta la fecha en cuanto a su complejidad decorativa e iconográfica, según ha dado a conocer este miércoles Esther Rodríguez, codirectora de las investigaciones que realiza en la zona el Instituto de Arqueología de Mérida, un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) -organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades- y la Junta de Extremadura.
Los únicos ejemplos similares al carro descubierto se han encontrado en la antigua Etruria, en Italia, lugar del que podría proceder la pieza según las primeras interpretaciones. El tesoro ha aparecido durante los trabajos desarrollados en el sector sur del edificio principal de Turuñuelo, en el denominado pasillo S3 del edificio, un espacio de carácter ritual donde ya se había rescatado un altar con forma de piel de toro.
El hallazgo corresponde a la mitad de un carro ceremonial- Se conservan dos ruedas y parte de la caja principal. A pesar de encontrarse la estructura incompleta, el nivel de preservación «permite apreciar una rica decoración y una compleja tecnología de fabricación basada en el ensamblaje de múltiples elementos de bronce mediante componentes de hierro», apunta Esther Rodríguez, quien ha asegurado que este «es uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tartésico del siglo V antes de Cristo».
La nueva pieza se suma al descubrimiento de centenares de objetos de cerámica y de fragmentos de marfiles que evidencian redes de intercambio entre el yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo con distintos territorios del Mediterráneo durante el siglo V. Entre los motivos representados destacan una figura frontal identificada como Aqueloo, una divinidad fluvial ampliamente conocida en los ámbitos griego y etrusco, así como dos grifos situados en los extremos de la estructura, seres mitológicos con cabeza de águila y cuerpo de león. La pieza incorpora, además, dos figuras masculinas de tipo atlante, encargadas de sostener la caja del carro, lo que aporta un extraordinario valor simbólico e iconográfico al conjunto.
Según los investigadores, no existe actualmente ningún caso comparable en la Península Ibérica. Aunque se conocen algunos paralelos parciales en Italia, ninguno presenta las características decorativas y constructivas documentadas en esta pieza.
En cuanto a su origen, el equipo investigador señala que las únicas piezas similares conocidas proceden de la civilización etrusca, que vivió su periodo de máximo esplendor en Italia central entre los siglos VIII y V a. C. Este paralelismo refuerza la hipótesis de que hubo redes de intercambio que conectaban Tarteso con distintos territorios del Mediterráneo. Aunque su función está todavía por determinar, Sebastián Celestino, codirector de las excavaciones, señala que «podría estar relacionada con actividades rituales vinculadas fundamentalmente con los banquetes. De hecho, el descubrimiento tuvo lugar al lado de la llamada habitación del banquete, un testimonio del ágape final que celebró la comunidad del Turuñuelo antes de clausurar el edificio».
Además, los arqueólogos han recuperado un destacado conjunto de materiales importados, encontrados junto al carro. El hallazgo de cerámica procedente de la región del Ática, en Grecia, de un recipiente de alabastro egipcio y de marfiles decorados con representaciones de guerreros y con motivos animales y vegetales, revela el contacto de la civilización tartésica con regiones del Mediterráneo oriental. «Estos materiales nos están proporcionando una información extraordinaria para comprender las relaciones comerciales entre Oriente y la península ibérica. Estamos documentando importaciones y piezas únicas que ayudan a reconstruir estas redes de intercambio», ha señalado Rodríguez.
Esta campaña se ha desarrollado durante los meses de abril y mayo y se ha centrado en los sectores norte y sur del túmulo de 90 metros de diámetro y seis de altura bajo el que fue sellado intencionalmente el edificio principal, a finales del siglo V a. C. Estos sectores se ubican a ambos lados de la estancia H-100, una habitación de unos 70 metros cuadrados, la más grande excavada hasta ahora en el edificio. «Los trabajos han permitido documentar nuevas habitaciones y espacios de circulación que amplían el conocimiento sobre la arquitectura del complejo tartésico, cuyo estado de conservación sigue siendo excepcional», ha explicado la codirectora.
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