La vigésimo quinta edición de alumnos del Máster de Formación Permanente en Periodismo de El Mundo, de la Escuela de Unidad Editorial (ESUE) y la Universidad CEU San Pablo, alcanzó la recta final de su travesía académica y profesional. Los estudiantes que llegaron en octubre de 2025 —algunos en busca de una especialización, unos para ampliar sus horizontes profesionales y otros para encontrarse como periodistas— ahora cargan un maletín de recuerdos, anécdotas y, sobre todo, una multiplicidad de experiencias que los definen como los periodistas del hoy y del mañana.
Olga Ruiz, madrina del acto: «Los periodistas que más admiro son felices con el triunfo colectivo, el del equipo, el del medio para el que trabajan»
La vigésimo quinta edición de alumnos del Máster de Formación Permanente en Periodismo de El Mundo, de la Escuela de Unidad Editorial (ESUE) y la Universidad CEU San Pablo, alcanzó la recta final de su travesía académica y profesional. Los estudiantes que llegaron en octubre de 2025 —algunos en busca de una especialización, unos para ampliar sus horizontes profesionales y otros para encontrarse como periodistas— ahora cargan un maletín de recuerdos, anécdotas y, sobre todo, una multiplicidad de experiencias que los definen como los periodistas del hoy y del mañana.
Tras meses de estudios, los alumnos del máster llegaron a la ceremonia de graduación con sus mejores atuendos para una vez puesta la banda que los oficializa como graduados del posgrado lucir un certificado que es reflejo de las noches sin dormir, la constante búsqueda de historias, los dedos doloridos tras escribir una trabajo de fin de máster y la vista cansada de tanto mirar la pantalla del ordenador; pero, sobre todo, del esfuerzo de haberse atrevido a pisar de nuevo una institución universitaria para perfeccionarse como periodistas. Incluso, algunos cruzando mares desde otros países y otros mudándose desde sus pueblos de procedencia en busca de un sueño.
En este sentido, el decano de la facultad, el doctor Pablo H. Velasco Quintana, recordó durante la ceremonia, que tuvo lugar en el campus de Montepríncipe del CEU, el significado de aquel momento para las vidas de cada graduando: «Los actos académicos son vinculantes, generan comunidad, marcan un cierre de una etapa, pero no desvinculan; transforman nuestra vida cotidiana en posibilidad narrativa».
Sus palabras resonaron en el anfiteatro donde se celebró la graduación. Allí compartieron el mismo sentimiento de satisfacción los alumnos de los másteres en Historia Contemporánea, Periodismo Cultural, Arte y Ciencias, Comunicación Corporativa, Política y Lobby, Diseño Digital, Comunicación de Moda y Belleza (Telva y Yo Dona) y Periodismo Especializado en Deporte (Marca). Estos dos últimos, junto al de EL MUNDO, impartidos por ESUE y el CEU.
En aquellas sillas que ocupaban durante la ceremonia (cada una con su respectivo nombre) los alumnos del Máster de El Mundo, la diversidad hizo acto de presencia, pues este año se graduaban dos madrileños, dos andaluces, dos argentinos, un chileno, una gallega, una mexicana, una venezolana y una puertorriqueña. Una mezcla de acentos, culturas y estilos periodísticos. Una seña de diversidad, unida por la vocación periodística, que conectó con las palabras de la madrina de la graduación, Olga Ruiz, periodista y directora de Telva, quien exhortó a los estudiantes a rescatar la empatía en un mundo cada vez más individualista: «Los periodistas y reporteros que más admiro son conscientes de que forman parte de algo más grande que ellos mismos y luchan por conseguir una historia no por su satisfacción personal, sino que son felices con el triunfo colectivo, el del equipo, el del medio para el que trabajan».
Hablando con voz propia, pero en nombre de todo su equipo y siendo consciente del peso de la historia de la revista Telva que dirige, Olga Ruiz quiso aprovechar la oportunidad para denunciar las modernas formas de individualismo —que alentadas por internet y las redes sociales— han dado lugar a una extraña paradoja: «Vivimos en la era de la interconexión digital, pero estamos cada vez más desconectados humanamente». Así, con firmeza y decisión retaba a los recién graduados «a no contagiarse, sino a conspirar para recuperar el nosotros porque es necesario para el triunfo de la empatía, el bien común y la bondad».
Ahora, nueve meses después de que comenzaran los estudios en octubre de 2025, ese espíritu de compañerismo se traslada del aula de clases a la redacción. La argentina Flor Da Silva, cuyos textos buscan trascender la esencia humana, ocupa un lugar en la sección de Salud; su compatriota, Manuel Nieto, redacta historias de curiosa creatividad en Crónica; la gallega María Santamaría escribe informaciones de interés social para Gran Madrid sin perder la afinidad con las noticias de su tierra; el sevillano Enrique R. Carrasquilla edita y escribe para la demandante sección de Últimas Noticias; la mexicana Laura Reyes trabaja textos de interés cultural que trastocan el corazón humano; el jienense Ovidio Fernández y el chileno Maximiliano Estrada trabajan diariamente para Economía; la venezolana Nancy Velazco elabora multiplicidad de contenidos para Metrópoli; la madrileña Lucía Marchán graba y edita vídeos para las redes sociales del diario con el carisma que la distingue; el también madrileño Mario Sáez se ocupa de la multiplicidad de acontecimientos nacionales; y la puertorriqueña Valeria Santos edita y redacta para la sección de Internacional, sin perder de vista las historias de la pequeña isla tropical de la que procede.
Aunque viniesen de realidades y rincones tan diversos, el máster les enseñó a adoptar nuevas formas de escribir mientras, simultáneamente, se desprendían de viejos hábitos en busca de hacerse un nombre en la profesión.
Asimismo, la experiencia les preparó para adentrarse y adaptarse a un mismo espacio periodístico: EL MUNDO, el diario al que ahora pertenecen como periodistas en prácticas. Todo esto, bajo la constante mentoría del director del máster, Rafael Moyano, columnista y ex director adjunto del periódico; la subdirectora, María Alcalá, y la coordinadora, Belén Jiménez, ex alumna del programa.
Ante este nuevo escenario profesional, los alumnos se llevan lo aprendido en clase, la guía de los profesores, los ‘enhorabuenas’ y los ‘no tan enhorabuenas’, y, también, se quedan con consejos como el de la vicerrectora de Enseñanzas y Calidad de la CEU, Cristina Masa Lorenzo, quien les dedicó un último mensaje de aliento: «Sé que da un poco de vértigo volar solo, enfrentarse a lo nuevo, tomar decisiones y asumir las consecuencias. No debéis preocuparos. Tengo el convencimiento de que partís muy bien equipados para recorrer la siguiente etapa de vuestro camino. No tengáis miedo. El miedo es un ladrón de oportunidades. Confiad en lo que sois, en lo que sabéis y en lo que podéis llegar a ser«.
Con estas últimas palabras, un diploma, una banda y un cóctel, la celebración marcó el final de una etapa y el inicio de otra para los graduandos, pero ahora como periodistas formados por El MUNDO.
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