<p>Ni gallos negros, ni tambores, ni candomblés brasileros. «Si me van a hablar de la muerte, prefiero que sea sin metáforas», dice Ana Mª Shua en su nuevo libro <i><strong>El cuerpo roto</strong></i>. Una obra donde <strong>la enfermedad fabrica amor del bueno: sin sensiblerías.</strong> Humor del bueno: profundo. Mucha medicina y cero esoterismo. «<strong>A un perro un candomblé no lo cura</strong>. A mí tampoco. ¿Debo sentirme orgullosas de que mi mente funcione de forma más parecida a la de un perro?» Guau. Así narra Ana Mª Shua (Buenos Aires, 1951), novelista, cuentista, la reina mundial microrrelato. Traducida a 16 idiomas, vuelve ahora a España con esa mirada lúcida y lúdica que siempre deja satisfecho a quien la lee, pero en la cuerda floja.</p>
Lo inapelable del dolor y lo descabellado de que la enfermedad nos elija configuran estos doce universos tan íntimos como definitorios del ser humano. Cirugía y humor, pañales y misterio, las fronteras se quiebran. «La realidad siempre nos toma por sorpresa».
<p>Ni gallos negros, ni tambores, ni candomblés brasileros. «Si me van a hablar de la muerte, prefiero que sea sin metáforas», dice Ana Mª Shua en su nuevo libro <i><strong>El cuerpo roto</strong></i>. Una obra donde <strong>la enfermedad fabrica amor del bueno: sin sensiblerías.</strong> Humor del bueno: profundo. Mucha medicina y cero esoterismo. «<strong>A un perro un candomblé no lo cura</strong>. A mí tampoco. ¿Debo sentirme orgullosas de que mi mente funcione de forma más parecida a la de un perro?» Guau. Así narra Ana Mª Shua (Buenos Aires, 1951), novelista, cuentista, la reina mundial microrrelato. Traducida a 16 idiomas, vuelve ahora a España con esa mirada lúcida y lúdica que siempre deja satisfecho a quien la lee, pero en la cuerda floja.</p>
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