La visita del Papa León XIV a la Sagrada Familia fue comparable al «efecto olímpico» de 1992 en Barcelona. La misa que ofició el pasado 10 de junio en el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y la bendición de la torre de Jesucristo fue «un hito excepcional en la historia y en la construcción» de la basílica, ha asegurado esta mañana Xavier Martínez, director general de la Junta de Construcción del Templo Expiatorio. «Ha tenido una gran trascendencia para Barcelona y el conjunto del país, despertando un sentimiento de orgullo colectivo muy intenso», ha añadido.
Tras la «gran trascendencia» de la visita del Papa, que ha supuesto un incremento del público español, ya se está construyendo la última fachada, con la incógnita de qué artista la diseñará. El Patronato aún está valorando los proyectos de Miquel Barceló, Cristina Iglesias y el mexicano Javier Marín
La visita del Papa León XIV a la Sagrada Familia fue comparable al «efecto olímpico» de 1992 en Barcelona. La misa que ofició el pasado 10 de junio en el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y la bendición de la torre de Jesucristo fue «un hito excepcional en la historia y en la construcción» de la basílica, ha asegurado esta mañana Xavier Martínez, director general de la Junta de Construcción del Templo Expiatorio. «Ha tenido una gran trascendencia para Barcelona y el conjunto del país, despertando un sentimiento de orgullo colectivo muy intenso», ha añadido.
Aunque la Sagrada Familia no puede acoger más visitantes -está al máximo de su capacidad-, la nacionalidad que ha predominado este año es la española, superando a Estados Unidos, que en los últimos años lideraba el ranquing. «Se ha producido un incremento de visitantes de España, que ahora es el primer país de origen, con 400.000 personas, la mitad de Cataluña y, sobre todo, de la provincia de Barcelona. Los actos del Centenario han reforzado la vinculación con el público más cercano», ha señalado Martínez.
La resaca de la visita del Papa aún se deja sentir en el habitual sorteo de 20.000 plazas para las puertas abiertas durante las Fiestas de la Mercè, del 24 al 27 de septiembre, que este año se ha desbordado con más de 133.000 solicitudes.
La repercusión mediática a escala internacional también fue inaudita: solo entre el 1 y el 10 junio se publicaron 41.000 noticias sobre la Sagrada Familia en todo el mundo, de las cuales 31.000 eran internacionales. «Por cada noticia que se producía en España había tres en el mundo. Ha tenido una gran repercusión en Alemania, Francia, Portugal, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Japón, y Corea del Sur», ha enumerado Martínez. También ha destacado que la comunidad social y las redes del templo han crecido un 123% este año.
Con el templo ya finalizado en su verticalidad, con la cruz de cuatro brazos que alcanza los 172,5 metros de altitud, la última gran incógnita de la Sagrada Familia tiene nombre propio: ¿quién será el artista (o artistas) que diseñará la fachada de la Gloria, llamada a ser la más espectacular? Gaudí la concibió como la gran puerta de entrada a la basílica, con una magna escalinata. El arquitecto solo pudo finalizar en vida la fachada del Nacimiento y en los años 80 Joan Subirats concibió la de la Pasión, más abstracta, ósea y trágica, con la muerte de Jesús y su resurrección. Falta la tercera y última, la más compleja: la del juicio final y la gloria eterna.
Desde diciembre de 2025, el patronato de la Sagrada Familia tiene sobre su mesa tres proyectos para la fachada de la Gloria: los de Miquel Barceló, Cristina Iglesias y el mexicano Javier Marín. Aunque a principios de año se esperaba tomar una decisión este verano, de cara a la visita papal, todavía se está postergando. «Los proyectos siguen en proceso de estudio. Hace falta más tiempo para tomar una decisión y que sea la acertada», ha admitido el arquitecto Jordi Faulí, director de obras del templo.
Sobre la posibilidad de que el concurso quede desierto y haya que buscar otros artistas, Faulí ha dejado la puerta abierta a cualquier escenario: «Todo es posible: que se escoja a un artista, que intervenga más de uno o que ninguno de ellos se considere adecuado».
No habrá fachada de la Gloria sin la expropiación de los vecinos de la calle Mallorca del edificio de Nuñez Navarro, construido en los años 60 justo delante del templo. «Las negociaciones están muy avanzadas pero aún no hay calendario por delante. No hay más noticia que los principios de acuerdo con los vecinos. Estamos esperando a que el Ayuntamiento mueva ficha», ha reconocido Martínez. Hace tiempo que la Sagrada Familia ofreció reubicar a los vecinos en un solar adyacente de su propiedad.
Con la actual licencia de obras, ya se trabaja en las torres de 120 metros de la fachada de la Gloria: las únicas cuya base no llega al suelo. Para dar más amplitud y espacio a la que debe ser la gran fachada del templo, Gaudí diseñó unas columnas bifurcadas (con un esbelto doble cuerpo) que sostienen las torres a unos 30-40 metros de altura. «Con el actual ritmo, esperamos que el templo pueda terminarse en 10 años», ha augurado Martínez. La Sagrada Familia encara así su último desafío: decidir cómo será la Gloria.
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