<p>El escritor portugués de origen angoleño <strong>Gonçalo M. Tavares</strong> ha recibido el <strong>Premio Formentor de las Letras</strong>, según se ha anunciado este martes.</p>
El escritor portugués de origen angoleño Gonçalo M. Tavares ha recibido el Premio Formentor de las Letras, según se ha anunciado este martes.
«Acabo de enterarme hace unos minutos y ha sido una gran alegría», contesta emocionado al teléfono Gonçalo M. Tavares (Luanda, 1970), ganador del Premio Formentor de las Letras 2026, en su «portuñol» casi perfecto. «Más allá del gran prestigio del galardón es maravilloso entrar en una genealogía literaria en la que están auores como Beckett y Borges, pero también Javier Marías, Piglia, Calasso, Annie Ernaux, Vila-Matas, Cartarescu, Krasznahorkai… Todos estos escritores tienen en comín la calidad, la creatividad y la pretensión de hacer algo nuevo, así que es un honor», remacha. «También comparten ser muy conscientes del papel de la literatura en la creación y evolución humanas. Un libro no es otro canal de televisión ni un masaje, ni está para divertir a la gente. La literatura, entendida con seriedad, es un proceso de creación y búsqueda de la verdad, no de ocultamiento ni división. No es un juego de sino una herramienta nuclear para intentar conocer las tragedias y comedias del ser humano. Y esta lista de autores, lo sabe.
«Por desvelar las inesperadas implicaciones de una humanidad asustada de sí misma, por contar la paradójica epopeya del extravío contemporáneo y por la osadía con que ha construido una narrativa ajena a las tentaciones de la obviedad» es por lo que el jurado de esta edición, conformado por Elide Pittarello, Gerald Martin, Sonia Hernández, Pilar del Río y Basilio Baltasar; haa concedido al escritor portugués este Premio Formentor de las Letras 2026 en cuyo molde y palmarés encaja sin aristas.
«Yo tengo un barrio de escritores -esa ciudad utópica que creó donde habitan, como no, Italo Calvino, Paul Valéry, Robert Walser, Henri Michaux o Roberto Juarroz, entre muchos otros-, así que me emociona unirme a otra vecindad. El conjunto de galardonados son escritores muy literarios en el mejor de los sentidos, o sea, escritores que intentan hacer lo que quieren hacer sin ninguna concesión a lo comercial ni lo popular, a la idea de novela por novela«, reflexiona el autor. «Son escritores en un sentido que a mí me parece vital, que es la necesidad de escribir con seriedad, con una especie de disciplina objetiva a la idea de la escritura, y con la intención, inisisto, de hacer algo nuevo, algo que me parece esencial».
Escritor libérrimo, autor de monumentales proyectos literarios como Enciclopedia, la serie de estampas metaliterarias que componen El barrio, el ciclo de novelas conocido como El reino o la épica Un viaje a la India, la desbordante obra de Tavares abarca todo tipo de géneros y ha sido traducida a más de 50 idiomas. De hecho, es el tercer autor portugués más traducido, después de Pessoa y Eça de Queiroz, con 226 publicaciones en todo el mundo. «Yo siempre intenté desde el primer libro [Livro da dança, 2001] saber, antes que nada, que la literatura empieza en la lectura y después continúa en la idea de peligro o de ponerte en espacios que no conoces completamente y que quieres conocer», explica.
En este sentido, Tavares defiende a rajatabla la ficción, un elemento que, dice, «nos permite multiplicar hasta el infinito las posibilidades de la realidad. Todo lo puede mezclar: espacios, tiempos, personajes, cosas posibles e imposibles. Y creo que justamente por ello debemos defender la ficción en el mundo actual, porque es un grado de libertad absoluto. Y esta libertad es clave«, sostiene. «En la actualidad se ha impuesto en cierta literatura la autoficción, pero creo que eso es limitante. Escribir solamente de lo que uno conoce es el fin de la ficción, y, en cierto sentido, de la literatura».
Por eso, nos cuenta, acaba de publicar hace pocos meses en Portugal O Fim dos Estados Unidos da América (Relogio D’Agua, Lisboa, 2025), «una obra satírica y distópica de casi 1.000 páginas y que, a pesar de estar escrita como una epopeya [al decirle que es una especia de Os Lusíadas del siglo XXI, se carcajea] está acumulado, curiosamente, muchos lectores», dice sorprendido. «Hablo de un libro complejo, absolutamente anticontemporáneo y escrito con leguaje arcaico. Y se está leyendo. Y eso me reafirma en mi convicción de siempre, no ponerme en la cola de los géneros literarios tutorados, cristalizados, sino hacer algo que de alguna manera se inspire en lo antiguo, en la tradición y darle nueva gasolina haciendo algo distinto», afirma.
«Debemos defender la ficción en el mundo actual, porque es un grado de libertad absoluto. Y esta libertad es clave»
Algo que señala también el jurado del galardón al reconocer que «diluyendo las estrictas lindes que separan los tradicionales géneros literarios, Tavares ha sostenido a lo largo de los últimos veinticinco años una obra literaria de poderosa personalidad, deslumbrante originalidad y vigorosa imaginación«. Algo que inserta al escritor en «esa genealogía literaria dedicada a contar el reverso de la realidad. Con la energía creativa de un lenguaje capaz de dilatar las significaciones latentes del mundo, Tavares reanuda así la verdadera tradición narrativa y hace de esta herencia un tributo a sus ancestros«.
Tributo y legado que confirma el portugués. «Un escritor actual de verdad tiene dentro cuando escribe toda la gran literatura de los siglos pasados. Y no me refiero a citas o referencias más o menos obvias, sino al hecho de ser devorado por esos autores anteriores, pues como ocurre con la vida, el presente contiene en sí mismo gran parte del pasado«, apunta. «Por eso, los escritores contemporáneos tenemos al mismo tiempo una ventaja y una desventaja: escribir tras estos maestros. Yo hago mis libros tras Beckett y Borges, y eso es muy difícil, pero por otro lafo es maravilloso porque he podido leerlos. Y así, tengo dentro de mí toda esa fuerza de la literatura, una especie de poción mágica como la de Astérix y Obélix que me impulsa a crear con más energía«.
De formación multidisciplinar, Tavares estudió Física, Deportes y Arte antes de dedicarse a la docencia. Actualmente, es profesor de Teoría de la Ciencia y Epistemología en la Universidad de Lisboa, una faceta académica que permea su obra a través de una precisión quirúrgica en el lenguaje y una constante exploración de los límites de la lógica y la razón. Bendecido desde sus inicios por el gran Nobel portugués, cuando en 2005 ganó el Premio José Saramago por su monumental Jerusalén éste afirmó: «Jerusalén es un gran libro, que pertenece a la gran literatura occidental. Tavares no tiene derecho a escribir tan bien con apenas 35 años, dan ganas de pegarle».
«No seremos más éticos por ser lectores, pero es incuestionable que la literatura nos hace más lúcidos»
Pero más allá del estilo y la intención literaria, en el caso de Tavares, la literatura siempre tiene un componente moral, de conocimiento puro. «No defiendo que los libros nos hagan mejores personas, pero sí que nos ayudan a entender el mundo. No seremos más éticos por ser lectores, pero es incuestionable que la literatura nos hace más lúcidos. Cuando reflexiono en mis libros sobre el mal, trato de exponer que, por ejemplo, aunque comúnmente asociamos el mal y la violencia a la locura, la racionalidad es, muchas veces el primer paso del mal», opina.
Entre premiados y nominados, ya hace un tiempo que se viene comentando que este Premio Formentor es algo así como la antesala del Nobel de Literatura. Tavares se ríe ante la idea, medio broma medio pregunta seria, de si ya es tiempo de tener un segundo nombre portugués en la nómina de la Academia sueca. «Yo intento no pensar en el Nobel. Es una alegría ser leído, ser reconocido dentro de estos grandes escritores y continuar escribiendo una literatura auténtica, innegociable, pues para un escritor escribir es una necesidad orgánica, física, no sólo intelectual», confiesa. «Y si luego llega el Nobel… Bueno, este Premio Formentor ha tenido mucha puntería, eso es un hecho, y pienso que el portugués es una lengua que merecerá en el futuro más Nobel. Pero ya veremos«, zanja.
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